Más foco, mejores resultados!

Cuando estás concentrado tenés un mejor desempeño en las actividades que realizás, las disfrutás más, y es más simple alcanzar los resultados deseados.

Un gran sabio de la India comparaba la mente humana con un mono inquieto, alcoholizado, picado por un escorpión y además con su pelo prendido fuego. La gran pregunta es ¿cómo hacer para que ese mono se aquiete y deje de dispersarse? ¡Educar la mente requiere entrenamiento, paciencia y perseverancia, pero no es imposible!

Para poner en práctica!


Elegí por lo menos dos momentos del día, y tomate 5 minutos para realizar este ejercicio de concentración:

1) Sentate en una posición cómoda, cerrá los ojos y visualizá una imagen a tu elección. Puede ser una figura geométrica, un sol, el fuego o cualquier otra que te resulte atractiva.             

2) Concentráte en ella, dejando de lado todo lo demás. Como si fuera ahora lo único que existe.

Las dispersiones van a aparecer, no desistas! Poné voluntad y volvé rápidamente tu atención a esa imagen. En unos meses, si tuviste disciplina, vas a observar los resultados. Pero ya con el simple hecho de parar unos minutos, vas a sentir como recargás las baterías.