El estrés es un conjunto de alteraciones biológicas (liberación de adrenalina, aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, tensión muscular) desencadenadas cuando nos sentimos amenazados por no contar con los recursos necesarios (energía, herramientas, conocimiento, etc) para enfrentar una situación, dificultad, trabajo, etc. Es decir que se produce cuando hay un desfasaje entre la demanda (ya sea real o imaginaria) y los recursos de los que disponemos.

Tener una estructura psicofísica fuerte y un elevado nivel de energía hace que esas demandas que sentimos amenazantes, puedan empezar a percibirse como un simple desafío.

Existen una infinidad de herramientas técnicas que proporcionan un incremento de salud y vitalidad y hábitos que podemos desarrollar para promover el buen funcionamiento del organismo, una mejor gestión de las emociones y el aumento de concentración y claridad mental. Las que voy a compartir en este artículo son algunas de las que utilizo y enseño hace casi 20 años y forman parte de DeROSE Method.

El estrés en sí no es bueno ni malo, es un mecanismo ancestral que prepara al cuerpo para huir o luchar, fue esencial para la supervivencia de la especie. En la época de las cavernas, el hombre tenía que enfrentarse con animales salvajes, con grupos de otras tribus, salir a cazar o treparse a los árboles para conseguir alimento. Todo esto era realmente una cuestión de vida o muerte y requería fuerza física para resolverse, por eso el cuerpo reacciona de esa manera.

Hoy en día este mecanismo es completamente inadecuado. Incluso muchas veces se transforma en algo perjudicial debido a la frecuencia con la que nos sentimos amenazados y a que las “amenazas” que enfrentamos requieren recursos bien diferentes a las de nuestros antepasados, ya no es una cuestión de preparar el cuerpo para huir o luchar. En consecuencia la tensión física y los residuos provocados por esa reacción van acumulándose en el organismo, disminuyen las defensas y finalmente surgen las principales dolencias asociadas al estrés.

PARA PONER EN PRÁCTICA

Entonces, ahora sí veamos cuáles son esas técnicas y hábitos que podemos incorporar a nuestro día a día para administrar mejor el estrés.

Reeduca la respiración

La respiración profunda, completa y lenta aumenta la vitalidad, favorece la oxigenación del organismo y es gran una herramienta para gestionar las emociones, como está demostrado ya por una gran cantidad de investigaciones como esta que comparto aquí https://neurosciencenews.com/memory-fear-breathing-5699/

  • Respirá siempre por la nariz; observá que la inspiración y la exhalación sean bien profundas y lentas.

  • Al inspirar llená sucesivamente las partes baja, media y alta de los pulmones, dilatando para ello el abdomen, la zona intercostal y la parte alta del tórax.

  • Retené el aire unos segundos y exhalá en sentido inverso, vaciando primero la parte alta, luego la parte media y finalmente la parte baja de los pulmones.

Incorporado esto luego de unos meses de práctica, suma ritmo y retenciones con aire y sin aire, utilizando el mismo tiempo para todas las fases. Por ejemplo: 4 segundos para inspirar, 4 para retener con pulmones llenos, 4 para exhalar y 4 para estar con pulmones vacíos. Este ritmo proporciona estabilidad en todos los planos.

Entrená el cuerpo de manera inteligente, sin forzar ni generar cansancio.

  • Tomate unos minutos todos los días para realizar posiciones que muevan tu columna en todos los sentidos (flexión lateral, torsión, flexión hacia adelante y flexión hacia atrás). De esta forma vas a mantener tu columna flexible y elongar la musculatura.

  • Permanecé en cada una el máximo de tiempo posible que te resulte confortable, por lo menos 30 segundos!. Luego pasá a la posición siguiente, sin repetir.

Al permanecer en la posiciones estarás comprimiendo o distendiendo órganos, plexos, glándulas y favoreciendo la irrigación sanguínea de diferentes regiones del cuerpo. En definitiva, mejorando la salud y aumentando el bienestar físico con un impacto positivo para el estado emocional y mental.

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Cuidá tu alimentación

Para tener más energía probá:

  • Reducir el consumo de alimentos embalados, de origen animal y frituras.

  • Aumentar el consumo verduras, frutas frescas y secas.

Si prestás atención a cómo te sentis luego de cada comida, vas a notar que hay algunos alimentos que te dan más energía y otros que te generan pesadez y somnoliencia. Entonces si vas a tener una reunión o tenés que resolver un tema importante, pensá bien qué vas a comer ese día!

Entrená tu capacidad de estar presente

Para finalizar el artículo, te dejo el desafío de que busques estar realmente presente cuando realices las técnicas propuestas en los ítems anteriores y cuando te alimentes también. Estar concentrado, estar presente te permitirá mejorar tu desempeño, disfrutar más lo que hacés y eliminar la ansiedad, generalmente desencadenada porque tu mente está pensando en en el futuro.

Cada vez que notes que te estás dispersando, utilizá las sensaciones físicas para volver tu atención al presente. De esta forma vas a ir reeducando a tu mente para que deje de dispersarse y se mantenga presente y enfocada en lo que querés.

Si te gustó el artículo, te invito a leer los que publiqué anteriormente en los que vas a encontrar más información sobre las técnicas que mencioné y otros temas relacionados con calidad de vida y rendimiento.