Actualmente se escucha hablar cada vez más sobre estos temas, y ya hay una gran cantidad de investigaciones científicas que avalan el uso de estas técnicas como una herramienta poderosa para el desarrollo personal, el bienestar y el rendimiento. Sin embargo, hay mucha confusión sobre el tema y por eso decidí escribir este artículo tomando las claras explicaciones de DeRose, mi Supervisor y Mentor.

Mindfullnes – es el estado mental de concentración en las experiencias que están siendo vividas, con foco total en el aquí y ahora.
Mindfitness – es el entrenamiento de la mente, a través de mentalización de formas, colores, sonidos y visualización de imágenes dinámicas, creando arquetipos de lo que queremos conseguir o de lo que queremos modificar en nuestra vida, nuestro cuerpo, nuestras finanzas, etc.
Meditación – es un estado de supraconsciencia, en el cual la consciencia se expande y la lucidez aumenta. Pero ¿cómo se conquista este estado?
A través de técnicas de concentración y saturación mental sobre un mismo objeto, se consigue parar el pensamiento y es entonces cuando la conciencia pase a fluir en el plano intuicional sin las restricciones del intelecto (lógica, memoria, asociaciones) proporcionándonos un conocimiento más auténtico por vía directa. Por esto podemos decir que la meditación es por ejemplo una herramienta poderosa para la toma de decisiones

Además cuando la lucidez aumenta la persona gana más conocimiento sobre sí misma, se vuelve más consciente de su interacción con el entorno y de su capacidad para mejorarlo.

Meditación, mindfulness y mindfitness, siempre formaron parte del acervo de técnicas DeRose Method, el Método que enseño y practico hace casi 20 años y puedo asegurar que generan un impacto más que positivo en la vida cotidiana. Con respecto a estas dos últimas, no usamos esa nomenclatura, ya que son técnicas muy antiguas surgidas hace miles de años, cuando esa terminología no existía.

Para poner en práctica!
Una técnica simple para comenzar a entrenar es concentrarse por ejemplo en la imagen, hoy te sugiero la de un sol pero podría ser, la luna, una estrella, una figura geométrica, o cualquier otra imagen de tu agrado. O incluso un sonido.

1) Sentate en una posición que te resulte confortable, con la espalda erguida.
2) Cerrá los ojos y descontraé el rostro, dejando que se esboce una sonrisa sutil que te ayudará a concentrarte mejor.
3) Visualizá un sol en tu entrecejo y concentráte en el intentando no pensar en nada más. Cuando surjan dispersiones, dejalas pasar y volvé rápidamente tu atención a esa imagen con la firme intención de mantenerte enfocado en ella por más tiempo. No desistas, insistí una y otra vez pero sin forzar y sin reprimir los pensamientos.

Luego de algunos minutos, al llevar la atención una y otra vez al mismo punto la mente se satura y los pensamientos comienzan a aquietarse.

El tiempo mínimo sugerido para este ejercicio es de 5 minutos.

¡Buena práctica!